6. El Español Clásico

El Español Clásico

Es el estadio en el cual el idioma estabiliza su sistema fonológico, completa su unificación como lengua literaria y alcanza una apreciable difusión y reconocimiento internacional.

Marco cronológico

Este período se desarrolla entre 1,517 y 1,700. En 1,617,marca el inicio del reinado de Carlos I y, en 1,700 el inicio de la guerra entre la casa de los austrias (regentes en España) y la de los Borbones (aspirantes al reino).

Características del período

1) Estabilización del idioma, por la reducción de la vacilación y la selección entre sonidos y formas similares.
2) Depuración de las técnicas y aumento de la producción, a raíz de los efectos artísticos, y la conversión del idioma en doctrina de los iniciadores del período.
3) Contienda entre el latín y el español, debido a que no se sabía cuál de las dos debía ocupar el primer lugar. Fue entonces como se mantuvo al castellano como lengua vernácula, y al latín como lengua clásica.
4) Extensión del idioma por América y Asia, expresando la extensión de poder político, que le hacía enaltecerse y ser defendido.
5) Prestigio y defensa del idioma; y denominación del idioma con el nombre de español.
6) Extensión y difusión del español por Europa.


Con referencia al punto número 6, mediante la llegada de Colón a América, había ensanchado las fronteras políticas del reino castellano, junto al intercambio con otras lenguas (las aborígenes del nuevo mundo y las de los esclavos africanos), para enriquecer, universalmente, y construir las diferentes modalidades que habrían de caracterizar las dos áreas del español: el español extrapeninsular y el español peninsular. De esa forma llega el español a América; y un siglo más tarde, llega hasta las islas Filipinas, en Asia y allí también entra el comercio entre el español.

La llegada de los españoles a América - Periódico El Caribe ...

Denominación del idioma español

En 1,517, Carlos I llega a España para ocupar el trono; no hablaba muy bien el español; y en 1,520 seguían valiéndose de intérpretes. Pero, al poco tiempo, se produce en él un proceso de hispanización que había de conllevarlo, no solo a aprender el castellano y adoptarlo como lengua propia, sino a exaltarlo y prestigiarlo como lengua de la cancillería: lengua que utilizaban los embajadores en las cortes europeas y lengua que debían emplear en su diplomacia.

También, por medio del discurso, el 17 de abril de 1,536, pronunciado en castellano y no en latín, como era de costumbre en esa época, el arzobispo de la misma, representante del rey francés, se levantó por no comprender el discurso de Carlos I. Pues, con ese hecho, Carlos I impone el idioma y lo denomina español.

Etapas

1) Iniciación clásica: está enmarcada por hechos fundamentales: en la política, el aprecio y defensa que hizo Carlos I para el idioma.
2) Producción o ascensión clásica: la enmarca la aparición de los místicos y se extiende en algunas querellas (Herrera y el apartamiento de la lengua vulgar), hasta Cervantes, armónica conjunción de la elaboración culta y popular.


Relación interdialectal

El triunfo del castellano estaba asegurado sobre los demás dialectos, que desde el siglo XV, habían comenzado a recluirse. En esta relación está lo siguiente:
1) Hay un descenso en la épica y aparece un nuevo género: la mística, encabezada por Santo Tereza, San Juan de la Cruz, Fray Luis de Granada, entre otros.

2) Y lo que es muy importante, el cultivo literario del habla popular, iniciado por el Arcipreste de Hita, seguido por Don Alfonso Martínez de Toledo, el otro Arcipreste en diferentes géneros como:
1) El teatro, con la Coplas de Mingo Revulgo, una sátira política en la lengua poética.
2) Las obras dramáticas de Lope de Rueda, Juan de Encina, en sus Eglogas, en en décimas de tipo pastoril y en lengua dialectal leonesa.
3) En la obra de Cervantes, a quien Lopesa sitúa como "heredero de la ideología renacentista y de la fe en la naturaleza".
4) Y las formas populares aparecen en la obra de Santa Teresa.

Algunas características lingüísticas

1) Se reducen las parejas sordas/sonoras de las sibilantes: la s sorda (-ss-) y la -s- se convierten en la s sorda actual. La f sorda y la z sonora se convierten en la /z/ sorda actual.
2) Las velares sordas y sonoras que se representaban con diferentes grafías se reducen de la siguiente manera: /g, j/ sordas y /x/ sonora se convierten en /j/ o /g/ delante de e-i.
3) Desaparece definitivamente la diferencia de pronunciación entre la /b/ oclusiva bilabial y la /v/ oclusiva labiodental,  y se unifican como /b/.
4) Los viejos grupos consonánticos romances /p't/, /b'd/, /v't/, que habían pasado a realizarse como /bd/ o /vd/, pasaron a /ud/: cabdal/caudal, debda/deuda, rabdo/raudo, etc.
5) La pérdida de la característica de fricativa lateral en la /ll/, lo que produce su consecuencia de neutralización con la /y/. Este fenómeno se llama yeísmo.
6) La confusión entre /r/ y /l/ al final de la sílaba: corral/corrar, carrascal/carrascar, señal/señar, alcalde/arcarde, abril/abrir, arzobispo/alzobispo, engordar/engoldal, etc.
7) La pérdida de la /d/ intervocálica común en el español, desde la época medieval en las desinencias verbales -ades, aes, as o edes, es, eis, etc. Otros casos como quedao/quedado, perdío/perdido, deseó/deseado, etc.

Aspecto fonosintáctico

1) El artículo /la/ sustituye a /el/ como determinante del género femenino y solo se conserva /el/ en las palabras que comienzan con a: el arena, el altura... pero, sobre todo, con la /á/ era tildada: el agua/el água, etc.

Algunos aspectos morfológicos

1) Coexistían al principio las formas verbales amáis, tenéis, sois, frente a amás, tenés, sos... pero, al final se impusieron las primeras.
2) El relativo "quien", singular, comenzó a tomar la forma de plural "quienes".
3) Los arcaísmos amaredes, sentíades, quisiéredes, luchaban contra las formas sincopadas de amáis, sentíais, quisierais, que finalmente prevalecieron.
Algunos aspectos sintácticos
1) Se elimina las funciones y el contenido de los verbos haber/tener, ser/estar, que tradicionalmente se usaban de manera indistinta.
2) Haber, al perder su sentido de posesión, consolida y amplía su función de auxiliar en los tiempos compuestos, aunque, por algún tiempo compartía esa función con ser.
3) Se inicia el reajuste de los pronombres átonos de tercera persona, que habían funcionado en las formas de "le, les", como dativos de cualquier género.

Algunos aspectos lexicales

Como consecuencia del latín y el español, los préstamos del período se refieren a varias realidades, y se podrían clasificar, de acuerdo a su procedencia en los siguientes grupos:

1) Cultismos o latinismos: repulsa, idóneo, ilustre, prole, invicto, hiperbólico, emular, truculento, estupor, etc.
2) Italianismo: parapeto, esbozo, fachada, bisoño, equiparar, retroceder, madrigal, etc.
3) Galisismos: manteo, trinchera, madame, damisela, rendibú, chapeo, sumiler, etc.
4) Lusismos o portuguesismos: payo, mermetodo, brinquiño, sarao, saudate, echar de menos, etc.
5) Germanismos (del alemán): bigote, trincar, brindis, chabergo, lansquemete, escaparates, kermesse, etc.
6) De las lenguas aborígenes de América: canoa, huracán, cacique, nagua o enagua, tabaco, tomate, patata, vicuña, chocolate, etc.

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